Semillitas de Aliento

Mujeres de la Bibia: Safira

Nada hay que puedas ocultar de los ojos de Dios. Safira lo intentó, y le costó la vida. Ella y su esposo Ananías habían vendido una propiedad. Tenían derecho a guardarse el producto de la venta, pero decidieron dar parte del dinero a la iglesia. Hicieron creer a la gente que estaban dándole a Dios el total del dinero de la venta, pero se guardaron un poco para ellos. Dieron, sí, pero también mintieron. Cuando salió a la luz su mentira, Ananías y Safira cayeron muertos al suelo. ¿Cuál es la moraleja de esta historia? No intentes engañar a Dios, nunca funciona.

 

Bendiciones,

 

Previous Post Next Post

You Might Also Like

No Comments

Leave a Reply